Jueves, Marzo 11, 2010

Lunes 8

Los planes que Tú, Señor, tienes para nosotros, son planes de bien y no de mal porque deseas darnos un futuro y una esperanza.  Cristo en nosotros, la esperanza de gloria.  Haz bien a tus siervos, que vivamos y que guardemos tu Palabra.  Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley. Alumbra los ojos de nuestro entendimiento para que sepamos cuál es la esperanza a que él nos ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación del poder de su fuerza.  Sí, lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino. Salmo 119:17-17; Efesios 1:18-19

Martes 9

El meditar en tus testimonios es mi delicia pues ellos son mis consejeros. Vivifícame según tu palabra.  Te he manifestado mis caminos, y me has respondido.  Enséñame tus estatutos, hazme entender el camino de tus mandamientos para que medite en tus maravillas, susténtame según tu  palabra y en tu misericordia concédeme tu ley.  Mi alma tiene sed de ti, de tu presencia, de tu palabra.  Escojo el camino de la verdad; he puesto tus juicios delante de mí y me he apegado a tus testimonios que son mi deleite.  ¡A quien iré si solamente Tú, Señor, tienes palabras de vida!  Enséñame, oh Jehová, el camino de tus estatutos, y lo guardaré hasta el fin. Salmo 119: 25-30; Juan 6:68

Miércoles 10

Te amo, Jehová, roca mía y salvación mía. Dame entendimiento, y guardaré tu ley, y la cumpliré de todo corazón.  Guíame por la senda de tus mandamientos, porque en ella, en esa senda, tengo mi voluntad.  Inclina mi corazón a tus testimonios, y no a la avaricia. Aparta mis ojos, que no vean la vanidad; avívame en tu camino.  Confirma tu palabra a tu siervo, que te teme.  Quita de mí el oprobio que he temido, porque buenos son tus juicios. He aquí yo he anhelado tus mandamientos; porque son medicina y refrigerio para mis huesos; vivifícame en tu justicia. Amén.

Jueves 11

Venga a mí tu misericordia, vengan pronto tus misericordias a encontrarme, oh Jehová; venga pronto tu brazo salvador.  En la multitud de los pensamientos dentro de mí, tus consolaciones, tu palabra, alegran mi alma.  Venga pronto tu salvación, conforme a tu dicho y daré por respuesta a mi avergonzador, que en tu palabra he confiado. No quites de mi boca en ningún tiempo la palabra de verdad, porque en tus juicios espero.  Guardaré tu ley siempre, para siempre y eternamente.  Y andaré en libertad, porque busqué tus mandamientos.  Hablaré de tus testimonios delante de los reyes, y no me avergonzaré; y me regocijaré en tus mandamientos, los cuales he amado. Salmo 119:41-47

Viernes 12

Tu palabra, Señor, es eterna, y está firme en los cielos, tu fidelidad permanece para siempre.  Estableciste la tierra, y quedó firme, todo subsiste hoy, conforme a tus decretos, porque todo está a tu servicio.  Eres el Dios Altísimo, el poseedor de todo.  Jamás me olvidaré de tus preceptos, pues con ellos me has dado vida.  ¡Sálvame, pues te pertenezco y escudriño tus preceptos!  Los enemigos espirituales de mi alma me acechan para destruirme, pero yo me esfuerzo por entender tus estatutos.  He visto que aun la perfección tiene sus límites, ¡sólo tus mandamientos son infinitos! Salmo 119: 89- 96

Sábado 13

¡Cuánto amo yo tu ley!  Todo el día medito en ella.  Tus mandamientos me hacen más sabio que mis enemigos porque me pertenecen para siempre.  Tengo más discernimiento que todos mis maestros porque medito en tus estatutos.  Tengo más entendimiento que los ancianos porque obedezco tus preceptos.  Aparto mis pies de toda mala senda para cumplir con tu palabra.  No me desvío de tus juicios porque tú mismo me instruyes. ¡Cuán dulces son a mi paladar tus palabras!  ¡Son más dulces que la miel a mi boca! De tus preceptos adquiero entendimiento;  por eso aborrezco toda senda de mentira. Salmo 119: 97-104

Domingo 14

Tus estatutos son maravillosos; por eso los obedezco.  La exposición de tus palabras nos da luz, y da entendimiento al sencillo.  Jadeante abro la boca porque ansío tus mandamientos.  Ellos son agua para el alma sedienta.  Vuélvete a mí y tenme compasión como haces siempre con los que aman tu nombre.  Guía mis pasos conforme a tu promesa, no dejes que me domine la iniquidad. Líbrame de la opresión humana, pues quiero obedecer tus preceptos.  Haz brillar tu rostro sobre tu siervo, enséñame tus decretos.  Ríos de lágrimas brotan de mis ojos, porque tu ley no se obedece.  Perdónanos, Señor, por no obedecer a tus mandamientos que son vida. Salmo 119: 129-136

Te invitamos a que participes activamente en los 40 días de ayuno

Puedes obtener más información aquí: http://www.elshaddai.net/40-dias-de-ayuno

En su amor,
Cecilia de Caballeros
Pastora General
Iglesia Ministerios El Shaddai.