
En esta segunda fase, hemos llegado con Jesús es Señor de Guatemala a 20 Departamentos y a 31 Municipios. En las diferentes actividades realizamos 131 Avanzadas, con Enseñanzas a Pastores, Encuentros de Profetas y Proyectos de Desarrollo Social.
Los Departamentos donde hemos concluido el Programa de Jesús es Señor de Guatemala con Actos Proféticos, Enseñanzas y Cruzadas de Sanidades y Milagros son: Alta Verapaz, Petén, Izabal, Chiquimula, Retalhuleu, Santa Rosa, San Marcos y Quetzaltenango. A finales de este año, se han inscrito cerca de 6,000 intercesores para orar por Guatemala y por los guatemaltecos.
El trabajo continua y el reto para el 2011 es trabajar por la manifestación de la Unidad en el Cuerpo de Cristo, completar las Enseñanzas en los Departamentos, llevar a cabo Cruzadas de Sanidades y Milagros y dar continuidad a través de Proyectos de Desarrollo Social, para que juntos declaremos “Jesús es Señor de Guatemala”.
Para mantenernos en contacto, puedes escribirnos a: oremosporguatemala@gmail.comViernes 3)
Cantemos a Dios, cantemos a nuestro Rey, cantemos a Dios porque es el Rey de toda la tierra. Cantemos con el entendimiento y en el espíritu porque Dios reina sobre las naciones. Él está sentado sobre su santo trono y los príncipes de los pueblos se reunieron como pueblo del Dios de Abraham. ¡De Dios son los escudos de la tierra; Él es muy exaltado!
Jehová reina; temblarán los pueblos. Él esta sentado sobre los querubines, se conmoverá la tierra.
Señor, desde tiempos antiguos te has servido de embajadores para llevar y traer noticias. Han jugado un papel determinante a lo largo de la historia del mundo. Nosotros mismos somos resultado del glorioso Embajador del Padre, quien nos trajo las buenas nuevas de nuestra libertad, ¡Aleluya! (Salmos 47: 6-9; Salmos 99:1)
Ayuno y Oración.
¿Se sintió alguna vez frustrado cuando niño por cosas que debía, pero no deseaba, hacer? Recuerdo bien las noches en que no quería irme a dormir, los días en que no tenía ningún deseo de ir a la escuela, las ocasiones en que gustosamente hubiera evitado bañarme, cortarme el cabello, dormir la siesta o cualquier otro de los innumerables «problemas» de la infancia que me echaban encima mis padres. Es lo que ocurre con la mente de un niño, cuando se es muy pequeño para entender sus necesidades.